
Hace unos días compré el
Diccionario de terrorismo (Espasa) escrito por mi gran amigo don
José María Benegas. El artículo sobre el
Kach me llevó, en su página 228, a la minibiografía de
Baruch Goldstein (el que asesinó decenas de musulmanes, hombres mujeres y niños, en un acto de
terrorismo individual en lo que se conoce como la "
Masacre de la cueva de los patriarcas". La biografía de un asesino, es claro. De alguien que fue
defenestrado en la Kneset, cuya
tumba fue desmantelada por orden judicial y la organización a la que pertenecía, el Kach, acabó
siendo declarado ilegal en Israel según la legislación antiterrorista O sea, un asesino despiadado que Israel, a través de sus instituciones y su gente, supo poner en su lugar (
igualito a lo que hicieron con este luchador por la libertad, ¿
eh?)
Pues bien, he aquí el último párrafo de nuestro amiguito Benegas (negritas mías):
Desde entonces, es venerado por los sionistas, que le erigieron un mausoleo y que lo consideran como un mártir de la causa judía.
Su tumba se convirtió en un lugar de culto, custodiado y venerado por los ultraortodoxos judíos.Dejemos de lado la alusión a los "ultraortodoxos judíos", una generalización estúpida a la luz de que, entre esos ultraortodoxos hay quienes incluso son contrarios al sionismo, pero en fin, ¿qué se puede esperar. Vamos al maravilloso "los sionistas" de nuestro amigo...: ¡claro que sí, hombre! "los sionistas" lo veneran. Los que lo defenestraron en la Kneset, ¿eh? (porque esos, me parece, son un pelín sionistas). Los que consiguieron desmantelar su tumba (igualito que usted, señor Benegas, que también consiguió hacerlo con sus vergüenzas propias...
oh, wait!). Seguramente lo venera la opinión pública israelí,
aunque la gran mayoría repudia la masacre. ¿Por qué no gastó una palabra más? Con sólo una palabra más, habría evitado
demonizar a los sionistas, y habría evitado que yo pensara que usted no es más que un antisemita asqueroso (
antisemitismo, amigo Benegas, es mentir para hacer quedar mal a los judíos, es deformar la realidad para hacer quedar mal a los judíos). Si su último párrafo hubiera tenido sólo una palabra más (la palabra "radicales", la palabra "extremistas", elígala usted), nadie podría acusarlo de antisemita.
Entérese, amigo Benegas: "los sionistas" no veneran a Goldstein, del mismo modo que, por poner un ejemplo, "los españoles" no veneran a Franco (aunque con
estas cifras, cualquiera podría rebatirme esto último, ¿eh?).
Al asesino lo veneran unos pocos, defenestrados y perseguidos "sionistas radicales" (o extremistas, elígalo usted). Los otros sionistas, la gran mayoría de los sionistas, repudian sus actos. ¿Quiénes son "los sionistas", los suyos o los que existen de verdad?
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